En tu segundo día de estancia libre, la invitación es a cerrar con broche de oro esta travesía maya a través de la relajación total.
Puedes optar por una caminata matutina por la orilla del mar para recibir los primeros rayos del sol, disfrutar de las actividades recreativas y espectáculos que el hotel tiene preparados para ti, o simplemente descansar en un camastro con tu lectura favorita y el servicio de club de playa a tu disposición.
Esta jornada te permite personalizar tu experiencia de cierre, ya sea buscando un momento de paz interior frente al horizonte azul o compartiendo una última cena en los restaurantes de especialidades, celebrando los recuerdos creados desde que iniciaste la ruta en la selva tabasqueña.