Día 1: Los colores de Toluca
Consulta con el proveedor de serviciosInicia el día saboreando un platillo típico de la ciudad de Toluca, donde la cultura, el arte y la tradición conviven entre plazas históricas y arquitectura porfiriana, en un clima fresco con montañas que rodean el valle anunciando el inicio de una experiencia llena de historia y color.
Después del desayuno, la primera parada es en uno de los lugares más emblemáticos de Toluca: el Cosmovitral. Este jardín botánico resguardado dentro de un antiguo mercado destaca por sus impresionantes vitrales monumentales, considerados entre los más grandes del mundo. La luz atravesando los cristales multicolores crea una atmósfera única entre plantas exóticas, esculturas y senderos interiores.
Más tarde, el recorrido continúa por el llamado Corredor de la Plástica, una ruta cultural que permite descubrir parte del legado artístico mexiquense. En el Museo del Paisaje José María Velasco puedes conocer la obra de uno de los pintores paisajistas más importantes del país, mientras que el Museo del Retrato Felipe Santiago Gutiérrez y el Museo Taller Luis Nishizawa muestran distintas expresiones artísticas que reflejan la identidad cultural del Estado de México.
Después de la comida, la experiencia cambia de ritmo con un recorrido en tranvía por el centro histórico de Toluca. Entre calles antiguas, plazas y edificios históricos, puedes descubrir detalles arquitectónicos y rincones tradicionales mientras conoces la historia de la ciudad desde una perspectiva mucho más relajada.
La tarde continúa con uno de los sabores más tradicionales de la capital mexiquense: los dulces típicos. Durante la visita al taller artesanal y dulcería, el aroma a azúcar, fruta cristalizada y leche quemada acompaña la experiencia mientras descubres cómo se elaboran algunos de los productos más representativos de la región, como jamoncillos, limones rellenos y charamuscas.
Después de la cena, el traslado al hotel marca el cierre de un primer día lleno de arte, historia y gastronomía.
La segunda jornada inicia rumbo a Zoológico de Zacango, considerado uno de los zoológicos más importantes y extensos del país. Rodeado de áreas naturales, el parque alberga cientos de especies animales y ofrece recorridos ideales para convivir con la naturaleza en un ambiente familiar.
Más tarde, la ruta continúa hacia la Iglesia del Calvario y el Cerro de los Magueyes, uno de los puntos panorámicos más conocidos de Metepec. Desde ahí, las vistas del valle y el ambiente tranquilo del Pueblo Mágico crean una pausa perfecta antes de continuar con el recorrido cultural.
La siguiente parada es el Museo del Barro, donde descubres la tradición artesanal que ha convertido a Metepec en referente nacional de la alfarería. Las piezas de barro, especialmente los famosos Árboles de la Vida, muestran el talento y la creatividad de generaciones de artesanos mexiquenses.
Después de la comida, el Mercado de Artesanías permite recorrer talleres, galerías y tiendas llenas de figuras de barro, cerámica decorativa y productos elaborados a mano. El ambiente colorido y tradicional convierte el paseo en una experiencia muy distinta a la de cualquier otro destino.
Antes de regresar a la Ciudad de México, el viaje cierra con una degustación de garañona en Bar 2 de Abril, la bebida más emblemática de Metepec. Su mezcla de hierbas y licor, cuya receta permanece resguardada desde hace generaciones, pone el toque final a un recorrido donde el arte, la tradición y la gastronomía del Estado de México se disfrutan en cada parada.