Oaxaca | Oaxaca de Juárez

Legado zapoteco

1 días

Cinco siglos de historia oaxaqueña en un día desde la capital: la antigua ciudad zapoteca de Monte Albán, el convento dominico donde fue ejecutado Vicente Guerrero, los talleres donde se tallan alebrijes y la cuna del barro negro en San Bartolo Coyotepec.

LA RUTA

Legado zapoteco

Día 1: Monte Albán, Cuilápam y los oficios de los Valles Centrales

Recorrido desde la ciudad de Oaxaca de Juárez por cuatro puntos de los Valles Centrales que enlazan arqueología zapoteca, arquitectura virreinal y dos de los oficios artesanales más reconocidos del estado: la talla de alebrijes y el barro negro.

Actividades:

Salimos hacia la zona arqueológica de Monte Albán, a 9 kilómetros al poniente de la ciudad de Oaxaca. Fundada por los zapotecas hacia el 500 a.C. sobre una montaña aplanada artificialmente a 1,950 metros de altura, fue durante más de mil años una de las capitales más influyentes de Mesoamérica, antes de ser ocupada por los mixtecos. El recorrido cubre la Gran Plaza, los Danzantes, el Observatorio (Edificio J) y la tumba 7, donde se halló uno de los tesoros funerarios más importantes de América. El sitio fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

Continuamos hacia Cuilápam de Guerrero, donde visitamos el Exconvento de Santiago Apóstol, obra dominica cuya construcción comenzó en 1555 bajo la dirección del lego portugués fray Antonio de Barbosa y el vicario fray Domingo de Aguiñaga. La edificación, levantada en cantera verde, nunca fue concluida por conflictos entre la familia de Hernán Cortés y la corona española, pero alcanza a mostrar su capilla abierta de tres naves con arcos sin puertas, su claustro restaurado en 1962 y el monumental arranque de las nervaduras góticas que iban a sostener la techumbre. En una de las celdas del convento estuvo preso el general Vicente Guerrero, héroe de la Independencia y segundo presidente de México, antes de ser fusilado en este mismo poblado el 14 de febrero de 1831, tras la traición de Francisco Picaluga en Huatulco.

El recorrido continúa hacia uno de los talleres familiares donde se elaboran alebrijes, las figuras de madera de copal talladas a mano y pintadas con motivos zoomorfos y fantásticos que han hecho famosos a pueblos como San Martín Tilcajete y Arrazola. Aquí se conoce el proceso completo, desde el corte y secado de la madera hasta el pulido, la pintura y el detallado final con pinceles de pelo de gato. El cierre del día es en San Bartolo Coyotepec, donde se visita un taller artesanal para conocer la elaboración del barro negro, técnica originada hace siglos pero perfeccionada en los años cincuenta por doña Rosa Real Mateo, quien descubrió que pulir la arcilla con cuarzo antes de la última cocción daba al barro su característico brillo metálico.

Día 1

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