Día 1: Cancún, Chiquilá y llegada a Holbox
Día de transición pensado como una desconexión progresiva: del entorno urbano de Cancún al ritmo lento de una isla bohemia accesible sólo por mar.
Actividades:
Recepción en el Aeropuerto Internacional de Cancún y traslado terrestre al puerto de Chiquilá, en el municipio de Lázaro Cárdenas, a unas tres horas por carretera. Desde aquí abordamos el ferry que cruza la laguna Yalahau en un trayecto de aproximadamente 30 minutos hasta Holbox, isla de 43 kilómetros de largo por 2 kilómetros en su parte más ancha, separada del continente por las aguas que mezclan el Caribe con el Golfo de México.
A la llegada se hace notar enseguida lo que distingue al destino: las calles son de arena, no hay automóviles motorizados (los traslados se hacen en bicicleta, a pie o en carritos de golf) y las fachadas de madera pintadas a mano dan el carácter bohemio que ha proyectado a Holbox a nivel internacional. Traslado al hotel y tarde libre para disfrutar del atardecer en la playa principal del pueblo, uno de los espectáculos más reconocidos del destino.