Excursión al pueblo donde comenzó la guerra más larga y menos contada de la historia mexicana: 54 años de levantamiento maya que transformaron la península de Yucatán y dieron origen al estado de Quintana Roo.
Actividades:
Nos trasladamos a Tihosuco, pueblo del municipio de Felipe Carrillo Puerto cuyo nombre maya, Jo’ tsuk, significa “cinco parcialidades”. Fue la capital del cacicazgo de Cochuah en tiempos prehispánicos y, durante la colonia, un próspero centro comercial entre Valladolid y el puerto de Bacalar, con haciendas dedicadas a la caña de azúcar, el algodón y posteriormente el henequén. En la hacienda Culumpich, propiedad de Jacinto Pat, batab de Tihosuco, los mayas de la región se reunieron el 18 de julio de 1847 para organizar la rebelión contra el gobierno yucateco. Doce días después, el 30 de julio, Cecilio Chi, batab de Tepich, atacó ese poblado vecino en lo que se reconoce como el primer acto armado de la Guerra de Castas.
El recorrido comienza en el Museo de la Guerra de Castas, instalado en la ex hacienda del siglo XVIII donde vivió Jacinto Pat. El inmueble estuvo abandonado desde 1847 hasta que el gobierno del estado lo restauró e inauguró como museo el 24 de marzo de 1993. Sus cuatro salas exhiben armas, pinturas, documentos y fotografías del conflicto, además de maquetas y fichas sobre la fundación de Chan Santa Cruz (hoy Felipe Carrillo Puerto). El jardín interior alberga un jardín botánico dedicado a plantas medicinales de la tradición maya.
A unos pasos del museo se encuentra la Iglesia del Niño Jesús, templo franciscano concluido en 1839 cuyo techo fue derrumbado durante los combates de la Guerra de Castas y que desde entonces permanece a cielo abierto, testigo mudo del conflicto. El pueblo conserva además unas 30 casonas coloniales del siglo XVIII. Tihosuco estuvo deshabitado entre 1870 y 1928, y no fue hasta la segunda mitad del siglo XX que volvió a poblarse. La experiencia tiene un fuerte componente narrativo y patrimonial, y ofrece una perspectiva de Quintana Roo que rara vez aparece en los circuitos turísticos convencionales.